"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis."
— Evangelio según San Juan 14:1-3
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Jesús pronunció estas palabras para consolar a Sus discípulos turbados. Comprendiendo la inquietud que sentían ante la cruz que se avecinaba, les exhortó a creer en Dios y en Él. No eran meras palabras de consuelo, sino una promesa segura del amor fiel de Dios.
En nuestras vidas también llegan muchas preocupaciones. La incertidumbre del futuro, las dificultades presentes, la ansiedad por la salud, y la inquietud por nuestros seres queridos pesan en nuestros corazones. En estos momentos comprendemos cuán preciosas son las palabras de Jesús. Lo mejor que podemos hacer es soltar nuestras preocupaciones y confiar en Dios.
Dios conoce todas las cosas acerca de mí y ha preparado ya mi futuro. Así como un padre prepara una casa para sus hijos, Dios está preparando una morada eterna para nosotros. Las dificultades presentes no son todo lo que hay; nuestras vidas descansan en el plan perfecto de Dios. Cuando aceptamos esta promesa, experimentamos verdadera paz.
🙏 Oración del Día
Padre celestial, le doy gracias por conocer todas mis inquietudes y temores. Como Jesús, deseo confiar y creer en Usted. Ayúdeme a creer profundamente que aun en el camino incierto de mi vida, Usted ha preparado ya una morada para mí, y concédame encontrar paz en esa fe. Humildemente le pido que me ayude a soltar mis preocupaciones presentes y vivir una vida confiando en Su amor fiel. En el nombre de Jesús, oro. Amén.