"Y aconteció que al otro día se juntaron en Jerusalem sus príncipes, y los ancianos, y los escribas; Y Anás, sumo sacerdote, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos cuantos eran del linaje del sumo sacerdote; Y poniéndolos en medio, les preguntaban: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy somos inquiridos acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, de cuál haya sido sanado, Seaos notorio a vosotros todos, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al cual vosotros crucificásteis y Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual ha venido á ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos."
— Hechos 4:5-12
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Cuando Pedro y Juan fueron llevados ante el concilio por haber sanado a un mendigo cojo, podrían haber sentido miedo. Pero en cambio, experimentaron la plenitud del Espíritu Santo. Ante los gobernantes poderosos y sus preguntas, Pedro testimoniaba con osadía en el nombre de Jesús. No era simple valor humano, sino la audacia que viene del cumplimiento del Espíritu Santo.
Lo mismo sucede en nuestras vidas. Cuando tememos el juicio del mundo, cuando nos encogemos ante la autoridad y el poder mundano, debemos buscar la plenitud del Espíritu Santo. Observa cuán audaz se volvió Pedro simplemente por el nombre de Jesús. Ese es el poder que proporciona el Espíritu Santo.
Jesús fue la piedra que los constructores rechazaron, pero se convirtió en la piedra angular. Lo que el mundo desechó, Dios lo exaltó. Y así ocurre con nosotros. No sabemos cómo Dios nos usará cuando el mundo nos ve como débiles. Lo que importa no es nuestra fuerza o estatus, sino el nombre de Jesús.
No hay otro nombre de salvación en esta tierra. Solo el nombre de Jesús trae verdadera salvación, verdadera sanidad, verdadero cambio. Párate con osadía en Su nombre ante cada situación que enfrentes hoy. El Espíritu Santo te llenará de poder.
🙏 Oración del Día
Señor, lléname hoy con la plenitud de Tu Espíritu Santo. Cuando me encojo ante el juicio y la autoridad del mundo, ayúdame a recordar el poder del nombre de Jesús. Dame el valor para testificar con osadía como Pedro. Ayúdame a creer que solo Tu nombre es la verdadera respuesta en cada situación que enfrento, y capacítame para estar completamente fundamentado en él. Oro en el nombre de Jesús. Amén.